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martes, 8 de marzo de 2011

¿Revolución o sumisión?

Mucha gente, la mayoría, por desgracia, cree que tener a alguien "al mando" es lo que más nos conviene porque, dicen, el poder debe ser administrado.
Dejan que esos personajes que están al mando hagan y deshagan a su antojo, pensando (inocentemente, ¡o no!) que la llamada JUSTICIA recae sobre todos por igual.
Dejan que les roben, que les impongan sus leyes (¡porque son para el bien común!), leyes que les privan de lo más preciado y valioso que tiene una persona, su LIBERTAD.
Libertad para pensar, pues poco a poco van imponiendo sus valores, unos valores que se basan en la codicia, en el poder, en el dinero, en el CAPITALISMO. Estos son valores que justifican las desigualdades, en los que impera la ley del más fuerte, valores que hacen distinciones entre sus propios hijos, haciendo más rico al que ya era rico y hundiendo en la miseria al que nace pobre.

A toda esta gente que se deja manipular y que ante todas las injusticias permanece pasiva, sin inmutarse siquiera, les digo que despierten, que salgan de su letargo y que luchen por su LIBERTAD.

A la gente que piensa como yo, nos llaman revolucionarios, rebeldes sin causa, antisistemas, alborotadores, etc. les digo que sí tenemos una causa, y su grito es REVOLUCIÓN.


Soñando despierto.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Los Nadie

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir
de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.



Eduardo Galeano.

domingo, 6 de febrero de 2011

Calle Numen Vol. 6

Entre las rejas,
de tus cejas,
me escondo a veces,
y me quedo,
si me dejas,
con mi mirada mestiza,
que en la tuya se refleja.


Drama.



Un hombre rompe ese silencio del autobús con una cancioncilla. Resulta agradable ver a alguien feliz entre tantas caras largas enfadadas con el mundo.
Se aproxima a mí y se acomoda en un asiento cercano, lo suficiente como para que me dé cuenta de que esa alegría es fruto del alcohol, de que todo es mentira. Y es una pena.
Es una pena que la única manera de parecer feliz hoy en día sea en la soledad de una barra de bar, una pena que se sustituyan sentimientos por fórmulas matemáticas carentes de sentido moral, que ya no se disfrute con los versos de un loco poeta, que no se pase tiempo con los seres amados, que no nos hagan sonrojar las bonitas sonrisas de un viandante...
En definitiva, es una pena que no se valore nada de lo que se tiene o, mejor aún, de lo que se puede conseguir. Menos mal que aún me quedan razones para sonreír. La alegría de mi hermana, el abrazo de la amistad, los besos y sonrisas del amor, el verano con el chico marrón, la poesía de Álvaro, un café, un libro en una plaza adoquinada, el gato de mi armario, las risas, una nota escrita con prisa pero con buena letra de mi abuela -Estoy fuera. La comida está hecha.-, los recuerdos italianos, escribir, sentir el mar en mi piel...
Menos mal que aún me quedan motivos para sonreír.


Flaca Beltenebra.



Podríamos vivir como poetas
en un mundo bohemio
lleno de inexistencia
y que en las aguas disturbias
que caen de la lluvia
viésemos la furia de cada verso
percibiendo belleza de esmeralda joven
como dijo aquél poeta
y que fluyan las palabras
entre tu cuerpo y el mío
como un torrente de agua viva.
Nos nutrimos de nuestra pasión,
nos nutrimos del elixir de inmortales dioses,
de la canción...
Podríamos vivir como poetas
como decía aquella remota canción
que íbamos cantando
de nación en nación.


Amour Psyche.



Tinta, pluma y papel.
Dame nada más que eso,
y en un solo verso,
yo te doy todo un universo.


Tana.



¿Qué queda de lo que una vez fue?
¿Qué fue de lo que una vez se quiso?
¿Qué se quiere de dónde no queda nada,
pues si nada de dónde todo se quiso?

¿Qué fue de un "tú y yo" perdido?
¿Dónde se fue ese acorde,
si acorde a lo sucedido,
todo está muerto pero todo lo ha vivido?

¿Qué fue de la vida de esas sonrisas?
¿Qué fue de aquellas eternas?
Murieron en su propia alegría
porque nada tendría que haber sido.

Mas, ¿qué fue de lo que no llegó a ser?
¿Por qué aparece lo que nunca quise?
Pero si hablo de ti, ¿por qué cariño?
¿Por qué me dejaste si sentías lo mismo?

Quizás sea eso... que tú ya no recuerdas y yo no puedo olvidar.


K.Marte.



Viva el poeta camuflado.
Atrás quedó el tiempo
y lo explícito, el afán de disimular.
El niño quiso tocar la luna.
Pero ahora es la inapariencia,
la diferencia, la sonrisa de arcilla.
El llanto ajeno como lluvia sobre nosotros.
La vida de la mano, y
la muerte trabajando
y aún con tiempo para su casual correspondencia.
Y
el verso.
El verso entre la ciudad difusa.
El verso, el poeta que lo encarna
y todo lo que no parece.


A.