domingo, 29 de mayo de 2011
Indignaos.
domingo, 8 de mayo de 2011
martes, 26 de abril de 2011
No hay más ciego que el borracho de amor. Más idiota, más insensato y más iluso que el que se cree libre cuando no lo es, cuando está preso de un amor en llamas. Bebo a tu saludo como bebí por la nuestra la noche en que te levantaste de la mesa y te fuiste sin pagar. La única vez que lo hiciste.
¿Nunca has hablado solo? Claro que sí. Tus papeles no oyen, amor, no sienten, no te comprenden. Y por eso hoy muero de rabia al darte únicamente los sollozos que nadie quiso escuchar, pero que obligué al ticket de la cena que no pagaste a tragar.
Y para qué voy a decir que te amo. Si ni es verdad, ni tú ibas a pensar que lo era.
jueves, 7 de abril de 2011
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor de fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Rayuela.
jueves, 31 de marzo de 2011
en esta soledad llena que me ahoga;
tengo los ojos llenos de luz de imaginarte
y tengo los ojos ciegos de no verte;
tengo mi cuerpo abandonado al abandono
y tengo mi cuerpo tiritando de no poder tocarte;
tengo la voz tosca de hablar con tanta gente
y tengo la voz preciosa de cantarte;
tengo las manos agrietadas de la escarcha
y tengo las manos suaves de en el cielo acariciarte;
tengo soledad, luz, alegría, tristeza,
rebeldías, amor, sonrisas y lágrimas.
Y también te tengo a ti, preciosa,
caminando por las venas con mi sangre.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Afuera se hizo la guerra pero tu cama es metralla para mi cuerpo de cera.
Vienen por nosotros pero nos da tiempo a terminar de amarnos.
Por si aún no hemos empezado.
Ráyame tu poema favorito entre un brazo y el bazo.
Lámeme del cuello al extremo del verso, a la punta de mis dedos
La luz arde en la noche y se oyen misiles cerca de tu pecho.
Coges un papel y escribes mi nombre.
Yo lo arrugo y lo hago volar.
Me miras. Me besas. Me miras. Me besas.
Me miras.
Una bala te despeina. Comparto tus besos con una botella.
Ella gana. Siempre gana.
A la muralla.
Ahora te ríes de mi corazón coraza.
Cuando te bailan las balas mientras apagas la llama.
Una impacta y te sacude las entrañas.
Me besas.
Te miro.
Me besas.
Te beso.
Te miro.
Te beso. Te beso. Te beso.
Te miro.
miércoles, 16 de marzo de 2011
El Extranjero
-Yo no tengo ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.
-¿A tus amigos?
-Os servís de una palabra cuyo sentido desconozco hasta hoy.
-¿A tu patria?
-Ignoro bajo qué latitud está situada.
-¿La belleza?
-De buena gana la amaría, diosa e inmortal.
-¿El oro?
-Lo odio, como vosotros odiáis a Dios.
-¿Pues qué es lo que amas, extraordinario extranjero?
-¡Amo las nubes..., las nubes que pasan... allá lejos... las maravillosas nubes!
miércoles, 9 de marzo de 2011
Y cuánto te miraba.
Nos íbamos a desgastar.
Tú los labios de besar boquillas.
Yo los ojos de mirar el mar.
Bandera blanca. Bandera blanca, amor.
Pides tregua y no la tengo.
Te doy mi brújula
y mi cruce de caminos
mi puño de libertad,
y cada uno de mis sueños perdidos.
Bandera negra. Bandera negra, amor.
Y después de la tormenta
qué lento fumabas:
me quemaste con el humo.
Sin querer, me amabas.
Y bandera roja, bandera roja. Amor.
Sin querer, te quería
y no te quería,
pero quería quererte y quererte fuerte.
Y tú fumabas leve.
Y no hay bandera, amor. No hay bandera.
lunes, 28 de febrero de 2011
así, cada mañana, puedo gritarte un verso
de madrugada, al despertar del día.
Un alba me dijiste que no te gustaba
que te leyese a Salinas
y yo
dejé de lado todo el amor,
que la voz a ti ya no debía.
Pero fue la sábana que te cubrió la piel
mientras te daba besos leves,
la que te tapó mientras él moría.
Fuimos de la mano
al mojado entierro
en el que nuestra voz herida
dijo mientras llorábamos
que no podíamos ni sabíamos
amar al amor.
Y es que teníamos ya las manos doloridas
de intentar amarrarnos los corazones
por detrás de la espalda.
Rodearnos los ojos
no debió la razón
entre pared y espada
mientras nos susurraba:
matad al amor,
que es el germen del dolor.
jueves, 24 de febrero de 2011
Quisimos ser Alexander Supertramp.
Quisimos amar París.
Quisimos un verbo en infinitivo y una copa de champán.
Quisimos todo el cine y todo Cortázar.
Apenas soñamos a García Márquez y nos quedamos
no cien
no diez
ni tres
años en soledad.
Pero sonaba Bunbury y me enamoré de la guitarra.
De la cerveza fría en noches de invierno aún más frío
entre tus manos.
Tiritamos mientras temblábamos.
Y prendió la luna y ardió y amaneció de noche.
Y Nacho me gritaba al oído.
Morir o matar.
Y que yo no soy poeta, joder.
Ni creo en el amor, ni juego a las cartas ni apuesto al más alto.
Yo tiro los dados,
porque quisimos querernos.
Y nos salió de canto.
Quisimos un infinito.
Y nos truncó el número primo.
lunes, 21 de febrero de 2011
Banksy's Exit Throught The Gift Shop
Todo tiene un inicio... y quizá el nuestro esté cerca de aquí. De este mensaje que un día uno de nosotros recibió e hizo crecer.
jueves, 17 de febrero de 2011
Calle Numen Vol. 7
Un talibán enamorado.
Rayar tu nombre en la pared.
O un suicida por besos.
Un kamikaze que grita antes de chocar,
un poeta sin voz,
el pesebre de una Navidad con calor.
La vida es la noche,
la luna menguante
y los dientes amarillos de las estrellas palpitantes.
Y fumar de madrugada mirando por la ventana.
O es mi verso que se posa,
y ya no sé si tiene alas,
o sólo solloza
porque no es capaz de salir de mi boca.
¿Y tú eres poeta?
Tú eres poeta cuando
las balas rebotan en la coraza
que abolla la razón
o el corazón
y te nace una palabra.
Aún no es primavera,
y ya andas regalando flores.
¿Qué pretendemos?
Si ni siquiera somos eternos.
Que la humanidad nos recuerde
en vez de al campo verde.
¿Qué pretendemos?
Pues somos efímeros.
Muerte a quien nos quiere.
Veneración al que nos hiere.
¿Qué es lo que valemos?
Nada ante el mundo
y todo ante la nada.
Podemos amarnos y venerarnos,
aunque después hacernos daño.
¿Qué pretendemos?
Si ni siquiera somos eternos.
Gritar, amar, copular...
Correr, obtener, hacer el mal...
Sentir, huir, escribir...
en definitiva
pretendemos vivir.
rasgando mi cristalino,
un crisantemo en veneno,
un fastuoso felino.
Las lágrimas son fronterizas,
entre un pasado difícil
y entre un futuro con risas.
Lo maravilloso de aquellas radica
en lo que un lagrimal siempre explica:
El llanto es color alegría.
Colecciono un botón por cada beso no dado.
Me dijo: "necesitas amor", pero al final ella también me dio de lado.
Bebo mis penas, y la sangre de mis venas se congela
en cualquier acera, a la espera de que vuelva
pero no lo hace y me alimento de mis miedos.
Ni familia, ni credo, ni dinero, lo único que tenemos es tiempo
y lo estamos perdiendo por momentos...
Por momentos te quiero
y otros desearía que ardieras en el infierno. Por no mirarme
como yo te miro.
Por no responderme cuando te tiro, por el ígneo giro que tornó
nuestro destino.
Siempre estaremos juntos y siempre estaremos lejos.
Incluso cuando beso tus labios me parece que beso un reflejo de lo que fuimos.
Quizás solo nos estamos haciendo viejos y huimos de nuestro destino.
Quizás debamos cambiar de sueños y no exista el amor eterno.
...navegar en tu verde
y yo te prometo
llevarte a volar
por el nocturno cielo
con aviones de papel,
de esos que me mandabas
una mañana lluviosa
a través de la ventana.
¡Venga, valiente!
se han olvidado de soñar
¿y cuál de ellos vivirá?
cuando la vida se haga sueño.
lunes, 31 de enero de 2011
Calle Numen Vol.5
"Me dedicaste esa sonrisa
y yo, poeta y falso pero esperanzador vidente,
vi una nueva, bella e inexistente memoria."
A.
Espera. Un segundo. Dos. Tres. Ya puedes comenzar con tus palabras pálidas y tus escapadas por lo nostálgico. Ya puedes comenzar a contaminar las nubes y el cielo con veneno de alquitrán. Espera. Un segundo. Catorce casualidades. ¿Comprendes?. Aquellos versos que rodaban por tus sábanas bañados en desnudez. Aquellos amaneceres sobre los jardines soñados. En el epicentro de este humo no se esconden aditivos ni factor contaminante mayor que el ya pronunciado e irremediable factor soledad. El factor frío viene dado con este invierno. Es in-e-vitable. ¿Entiendes?. Dudo que entiendas. Sus rápidos placeres son reprochables. ¿El sinónimo de amor?
Kid Chocolate.
La verdadera espuma marina se deshace entre tus poros, recomponiéndose rápidamente, y deja como único recuerdo de ese efímero momento miles de gotas de agua fresca que mojan tu piel.
Y lo que es mejor, la traspasan. Se alojan en tu interior, te empapan por dentro y vuelven al mundo cuando tu corazón llora por los ojos; es por esto que las lágrimas son saladas.
Errante porque vaga y errante porque no hay acierto en sus tumbos. Errante la palabra que profana, afilada e hiriente, a una diana de humo que se disipa al mínimo contacto de una utopía bucólica. Errante porque tropieza y tropieza y tropieza y se pierde.
Ya no me condicionaba. Ya no vendría conmigo si no bajaba la música. Se saltó el paso de cebra y la proposición que me temía su ida, cruzó sin mirar y rozando las pitadas de mis manos sordas, se me escapó con un suspiro de frío, de mucho frío y de noche de invierno, cerrada con candados desde las seis de la tarde.
Ya no quería que se quedase conmigo. Me daba igual la música que retumbaba en las paredes y agrietaba las lágrimas inexistentes que no era capaz de hacer rodar por mis dedos. Corazón coraza y flechas que rebotan contra una lámina de miedo, de yo sin yo. El etéreo cantar del pensamiento inoportuno, la apariencia de una perfección inmunda, de una suciedad efímera que quema por dentro y destroza el castillo del éxtasis.
Se había ido y había dejado la música puesta. Que suene sin parar, los pies que se iban y no volvían, ansias de camino y tierra, de barro en la suela. Al descompás de un error.
Dale volumen, que parece que oigo algo menos este palpitar inoportuno.
Cáscara de nuez y barquito de papel, a la deriva.
No me hables, ahora no; no ahora que llega el estribillo.
torcidos de Dios.
Bendita maldición
maldita bendición.
Un fallo en el sistema,
una plaga,
un virus.
Los poetas somos los renglones
torcidos de Dios.
Una tenia auto-fagocitándose
sin piedad.
Un poema por cada espina,
una espina por cada veso,
un poema, una rosa y un beso.
Los poetas somos los renglones
torcidos de Dios.
Poetas abundan,
poesía escasea.
El dolor no muere,
se recicla en el corazón,
y se escupe por los dedos.
Lejos.
Bien lejos...
has escuchado un recital,
ni has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas
Si nunca has leído poesía,
has escuchado un recital,
ni has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas,
al decir que respiras?
Si nunca has leído poesía,
has escuchado un recital,
no has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas,
al decir que vives?
Querido amigo, tengo que decir que:
No hay persona en este mundo
que nunca haya leído poesía,
haya escuchado un recital,
o haya escrito un poema;
y sepa de verdad
qué es un corazón latir,
qué es respirar,
y mucho menos,
qué es vivir.
La poesía es un arma cargada de futuro. Gabriel Celaya.
martes, 11 de enero de 2011
Calle Numen Vol.4 BUSCA!
crear arte.
¿Que no eres capaz de crear arte? Se nota que nunca has probado tus besos.
O el sabor del vello erizado de tu estómago.
un disparo y al centro,
al punto desligado
de la frase puntiaguda
del desliz de la tinta
el resbalón del poeta.
Tachado
de barato,
de artista sin arte
de sucio callejero
habitante de las esquinas
oscuras y sucias
manchadas de desnudez
y necesario de nada.
Filosofía barata.
Princesa de los arrabales
soñador de tejados
y gatos despeinados.
Droga blanda y corazón duro
muralla y metralla
inconexo hilo apergaminado
tiznado de hollín
con el que escribir
bajo las balas y las uñas de luna
algún te quiero que volar.
Con dinamita.
Porque no nos quedan alas.
Tu suave arena fría,
Siempre espera donde la dejo.
Tu mar,
Tu bravío mar en calma
Va y viene con la inseguridad de las olas.
Tu luna,
Tu quiero luna, pero no puedo,
Se viste de gala, y de puta, una vez a mes.
Si alguna vez tengo una playa
La voy a llamar
Tuarena Tumar Tuluna.
con fuego de ilusión
sin saber
ajeno
a las cenizas de malicia.
No pasa una noche
sin que el soñador Morfeo
nos lleve con él
a viajar muy lejos.
Comienza una aventura,
-mejor decir que continúa-:
esa vida paralela
que acontece bajo la luna.
Sensaciones muy extrañas
al abrir los ojos,
notas que la almohada
guarda un secreto de oro.
Esa gente que conoces
sin haberla antes visto,
esos lugares, sensaciones
que jamás has sentido.
Noches de amor puro,
de angustia y soledad,
no nos dejan indiferentes
cuando acabamos de
despertar.
¿Por qué gastar
un tercio de nuestro día
durmiendo, soñando,
viviendo en otra vida?
¿Para qué dormir
si no es para soñar?
¿Por qué anochece
si no es para despertar?
distintivos golpeteos en el tímpano que chocaban con palabras que no sonaban a
nada. Hablaba despacio y sin ritmo, insegura de sí y con desatino a toda
esperanza; querría esperar, supongo, algún gesto de complacencia por mi parte.
Yo no tenía nada que decirle, había dejado de importarme desde hacía semanas.
Ella me dijo que ya no le hacía reír, que mis besos sabían a polvo de labio
estancado y que sus ojos sólo eran represión de lágrimas de las que yo era
culpable. Intenté mostrarme sereno y no ponerme nervioso. No me inquietó que
se aburriera de mis gracias, pues los payasos a veces sólo agradan con los
primeros chistes. Estas cosas son irremediables. En verdad, tampoco me dolieron
sus lágrimas. Interpreté ser el escenario por el que la realidad chocó con sus
cuentos de vampiros que muerden cuellos de otra madera, y que sólo escupen
babas. Fueron los besos, señores, los que me hicieron explotar en impulso de
versos y consumo de drogas blandas, los mismos que hicieron de esta herida una
pluma de hierro que vuela por las plazas de la ciudad y cae como sombrero de
poeta perdido en tus manos. Por unos besos. Por la causa.


