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domingo, 29 de mayo de 2011

Indignaos.

Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es un valor precioso. Cuando algo te indigna como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido. Pasa a formar parte de esa corriente de la historia, y la gran corriente debe seguir gracias a cada uno. Esa corriente tiende hacia mayor justicia, mayor libertad, pero no hacia esa libertad incontrolada del zorro en el gallinero. Esos derechos, cuyo programa recoge, la Declaración Universal de 1984, son universales. Si os encontráis con alguien que no se beneficia de ellos, compadecedlo y ayudadlo a conquistarlos.


Stéphane Hessel.

domingo, 8 de mayo de 2011

Ya no tienes nombre, rostro, sonrisa ni palabra. Has pasado de fuego a ceniza, de pensamiento latente a recuerdo incandescente. Ya sabes. Eso que dicen de olvidar y cerrar los ojos y abrirlos para ver que no estás. Ya no recordarás su olor. Ni lo verás en los rostros de la gente. Todo eso que suena en las canciones pero que no me creo. Yo no me creo nada. No me creo que no vayas a aparecer por las noches, en las esquinas de mis sueños. Pero te reto a ver quién pasa más noches en vela, degollando segundos hasta que escuezan los ojos de no parpadear. Por si se te ocurre regresar.


enc.

martes, 26 de abril de 2011

La vida es un tic-tac en los huesos. Un suspiro que apenas termina de salir de tu boca, mientras respiro el aire que me regalas sin merecerlo. La vida no tiene música y es solo ruido, solo ruido en un silencio que me aplasta cuando te vas, cuando doblas la esquina. Siempre me consideré libre hasta el día que me até a tu nombre. Nunca amé gritar, ni subir a lo más alto, ¿para qué? el vértigo es mi ombligo al roce de tu piel; más allá sólo hay vacío, y ya tuve demasiada ausencia en la soledad de mis días. Sola con mi soledad. Y tú que aparecías de vez en cuando, me amabas al oído, me mentías sin piedad. Nunca escribí más que alguna palabra, que nunca fueron más que basura para mí. Mientras, tú las cuidabas, las mecías, las guardabas como el tesoro que no eran. Me pregunto, hoy, ahora, cuando estás leyendo esto mientras yo estoy ya demasiado lejos para oír tu voz, por qué.
No hay más ciego que el borracho de amor. Más idiota, más insensato y más iluso que el que se cree libre cuando no lo es, cuando está preso de un amor en llamas. Bebo a tu saludo como bebí por la nuestra la noche en que te levantaste de la mesa y te fuiste sin pagar. La única vez que lo hiciste.
¿Nunca has hablado solo? Claro que sí. Tus papeles no oyen, amor, no sienten, no te comprenden. Y por eso hoy muero de rabia al darte únicamente los sollozos que nadie quiso escuchar, pero que obligué al ticket de la cena que no pagaste a tragar.
Y para qué voy a decir que te amo. Si ni es verdad, ni tú ibas a pensar que lo era.


enc.

jueves, 7 de abril de 2011

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si se saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor de fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Julio Cortázar.
Rayuela.

jueves, 31 de marzo de 2011

Tengo ronca el alma de quererte
en esta soledad llena que me ahoga;
tengo los ojos llenos de luz de imaginarte
y tengo los ojos ciegos de no verte;
tengo mi cuerpo abandonado al abandono
y tengo mi cuerpo tiritando de no poder tocarte;
tengo la voz tosca de hablar con tanta gente
y tengo la voz preciosa de cantarte;
tengo las manos agrietadas de la escarcha
y tengo las manos suaves de en el cielo acariciarte;
tengo soledad, luz, alegría, tristeza,
rebeldías, amor, sonrisas y lágrimas.
Y también te tengo a ti, preciosa,
caminando por las venas con mi sangre.


Manolo Chinato

miércoles, 23 de marzo de 2011

Fumemos en paz como si nos fuese la vida en ello.
Afuera se hizo la guerra pero tu cama es metralla para mi cuerpo de cera.
Vienen por nosotros pero nos da tiempo a terminar de amarnos.
Por si aún no hemos empezado.
Ráyame tu poema favorito entre un brazo y el bazo.
Lámeme del cuello al extremo del verso, a la punta de mis dedos
La luz arde en la noche y se oyen misiles cerca de tu pecho.
Coges un papel y escribes mi nombre.
Yo lo arrugo y lo hago volar.
Me miras. Me besas. Me miras. Me besas.
Me miras.
Una bala te despeina. Comparto tus besos con una botella.
Ella gana. Siempre gana.
A la muralla.
Ahora te ríes de mi corazón coraza.
Cuando te bailan las balas mientras apagas la llama.
Una impacta y te sacude las entrañas.
Me besas.
Te miro.
Me besas.
Te beso.
Te miro.
Te beso. Te beso. Te beso.
Te miro.


enc.

miércoles, 16 de marzo de 2011

El Extranjero

-Dime, hombre, enigmático, ¿a quién amas tú más? ¿A tu padre, a tu madre, a tu hermana, a tu hermano?
-Yo no tengo ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.
-¿A tus amigos?
-Os servís de una palabra cuyo sentido desconozco hasta hoy.
-¿A tu patria?
-Ignoro bajo qué latitud está situada.
-¿La belleza?
-De buena gana la amaría, diosa e inmortal.
-¿El oro?
-Lo odio, como vosotros odiáis a Dios.
-¿Pues qué es lo que amas, extraordinario extranjero?
-¡Amo las nubes..., las nubes que pasan... allá lejos... las maravillosas nubes!


Charles Baudelaire.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Y qué lento fumabas.
Y cuánto te miraba.
Nos íbamos a desgastar.
Tú los labios de besar boquillas.
Yo los ojos de mirar el mar.
Bandera blanca. Bandera blanca, amor.
Pides tregua y no la tengo.
Te doy mi brújula
y mi cruce de caminos
mi puño de libertad,
y cada uno de mis sueños perdidos.
Bandera negra. Bandera negra, amor.
Y después de la tormenta
qué lento fumabas:
me quemaste con el humo.
Sin querer, me amabas.
Y bandera roja, bandera roja. Amor.
Sin querer, te quería
y no te quería,
pero quería quererte y quererte fuerte.
Y tú fumabas leve.
Y no hay bandera, amor. No hay bandera.


enc.

lunes, 28 de febrero de 2011

Cada noche, antes de dormir, leo poesía
así, cada mañana, puedo gritarte un verso
de madrugada, al despertar del día.
Un alba me dijiste que no te gustaba
que te leyese a Salinas
y yo
dejé de lado todo el amor,
que la voz a ti ya no debía.
Pero fue la sábana que te cubrió la piel
mientras te daba besos leves,
la que te tapó mientras él moría.
Fuimos de la mano
al mojado entierro
en el que nuestra voz herida
dijo mientras llorábamos
que no podíamos ni sabíamos
amar al amor.
Y es que teníamos ya las manos doloridas
de intentar amarrarnos los corazones
por detrás de la espalda.
Rodearnos los ojos
no debió la razón
entre pared y espada
mientras nos susurraba:
matad al amor,
que es el germen del dolor.













enc.


jueves, 24 de febrero de 2011



Quisimos ser Alexander Supertramp.
Quisimos amar París.
Quisimos un verbo en infinitivo y una copa de champán.
Quisimos todo el cine y todo Cortázar.
Apenas soñamos a García Márquez y nos quedamos
no cien
no diez
ni tres
años en soledad.
Pero sonaba Bunbury y me enamoré de la guitarra.
De la cerveza fría en noches de invierno aún más frío
entre tus manos.
Tiritamos mientras temblábamos.
Y prendió la luna y ardió y amaneció de noche.
Y Nacho me gritaba al oído.
Morir o matar.
Y que yo no soy poeta, joder.
Ni creo en el amor, ni juego a las cartas ni apuesto al más alto.
Yo tiro los dados,
porque quisimos querernos.
Y nos salió de canto.
Quisimos un infinito.
Y nos truncó el número primo.















enc.



lunes, 21 de febrero de 2011

Banksy's Exit Throught The Gift Shop




Todo tiene un inicio... y quizá el nuestro esté cerca de aquí. De este mensaje que un día uno de nosotros recibió e hizo crecer.



"EL ARTE VIVE EN LA CALLE Y MUERE EN LOS MUSEOS"

jueves, 17 de febrero de 2011

Calle Numen Vol. 7

La vida es un tic-tac en los huesos.
Un talibán enamorado.
Rayar tu nombre en la pared.
O un suicida por besos.
Un kamikaze que grita antes de chocar,
un poeta sin voz,
el pesebre de una Navidad con calor.
La vida es la noche,
la luna menguante
y los dientes amarillos de las estrellas palpitantes.
Y fumar de madrugada mirando por la ventana.
O es mi verso que se posa,
y ya no sé si tiene alas,
o sólo solloza
porque no es capaz de salir de mi boca.
¿Y tú eres poeta?
Tú eres poeta cuando
las balas rebotan en la coraza
que abolla la razón
o el corazón
y te nace una palabra.
Aún no es primavera,
y ya andas regalando flores.

enc.



¿Qué pretendemos?
Si ni siquiera somos eternos.
Que la humanidad nos recuerde
en vez de al campo verde.
¿Qué pretendemos?
Pues somos efímeros.
Muerte a quien nos quiere.
Veneración al que nos hiere.
¿Qué es lo que valemos?
Nada ante el mundo
y todo ante la nada.
Podemos amarnos y venerarnos,
aunque después hacernos daño.
¿Qué pretendemos?
Si ni siquiera somos eternos.
Gritar, amar, copular...
Correr, obtener, hacer el mal...
Sentir, huir, escribir...
en definitiva
pretendemos vivir.

Amour Psyche.


Las lágrimas son como un suero
rasgando mi cristalino,
un crisantemo en veneno,
un fastuoso felino.
Las lágrimas son fronterizas,
entre un pasado difícil
y entre un futuro con risas.
Lo maravilloso de aquellas radica
en lo que un lagrimal siempre explica:
El llanto es color alegría.

Unamoon.


¡Eh, tú! ¡Hijo puta!
Colecciono un botón por cada beso no dado.
Me dijo: "necesitas amor", pero al final ella también me dio de lado.
Bebo mis penas, y la sangre de mis venas se congela
en cualquier acera, a la espera de que vuelva
pero no lo hace y me alimento de mis miedos.
Ni familia, ni credo, ni dinero, lo único que tenemos es tiempo
y lo estamos perdiendo por momentos...
Por momentos te quiero
y otros desearía que ardieras en el infierno. Por no mirarme
como yo te miro.
Por no responderme cuando te tiro, por el ígneo giro que tornó
nuestro destino.
Siempre estaremos juntos y siempre estaremos lejos.
Incluso cuando beso tus labios me parece que beso un reflejo de lo que fuimos.
Quizás solo nos estamos haciendo viejos y huimos de nuestro destino.
Quizás debamos cambiar de sueños y no exista el amor eterno.

S.B.


DÉJAME...
...navegar en tu verde
y yo te prometo
llevarte a volar
por el nocturno cielo
con aviones de papel,
de esos que me mandabas
una mañana lluviosa
a través de la ventana.
¡Venga, valiente!

Flaca Beltenebra.


Luego me llamarán para que les cuente cuentos
se han olvidado de soñar
¿y cuál de ellos vivirá?
cuando la vida se haga sueño.

Otto Polar.


lunes, 31 de enero de 2011

Calle Numen Vol.5

"Me dedicaste esa sonrisa

y yo, poeta y falso pero esperanzador vidente,

vi una nueva, bella e inexistente memoria."


A.



Espera. Un segundo. Dos. Tres. Ya puedes comenzar con tus palabras pálidas y tus escapadas por lo nostálgico. Ya puedes comenzar a contaminar las nubes y el cielo con veneno de alquitrán. Espera. Un segundo. Catorce casualidades. ¿Comprendes?. Aquellos versos que rodaban por tus sábanas bañados en desnudez. Aquellos amaneceres sobre los jardines soñados. En el epicentro de este humo no se esconden aditivos ni factor contaminante mayor que el ya pronunciado e irremediable factor soledad. El factor frío viene dado con este invierno. Es in-e-vitable. ¿Entiendes?. Dudo que entiendas. Sus rápidos placeres son reprochables. ¿El sinónimo de amor?


Kid Chocolate.



Nunca había sentido en mi piel una ola rota; creí que sería como la nata para las fresas, la espuma del champú, la espuma de un florencia o una mousse de chocolate. Pero no.
La verdadera espuma marina se deshace entre tus poros, recomponiéndose rápidamente, y deja como único recuerdo de ese efímero momento miles de gotas de agua fresca que mojan tu piel.
Y lo que es mejor, la traspasan. Se alojan en tu interior, te empapan por dentro y vuelven al mundo cuando tu corazón llora por los ojos; es por esto que las lágrimas son saladas.


Flaca Beltenebra.



Baja la música, me decía. O no vendría conmigo. Tanto condicional que tumbaba la duda incorpórea, la ingenuidad y la ineptitud. Tanto condicional y tanta cadena. Un saxo. Y un silencio largo, acabado en si bemol.
Errante porque vaga y errante porque no hay acierto en sus tumbos. Errante la palabra que profana, afilada e hiriente, a una diana de humo que se disipa al mínimo contacto de una utopía bucólica. Errante porque tropieza y tropieza y tropieza y se pierde.
Ya no me condicionaba. Ya no vendría conmigo si no bajaba la música. Se saltó el paso de cebra y la proposición que me temía su ida, cruzó sin mirar y rozando las pitadas de mis manos sordas, se me escapó con un suspiro de frío, de mucho frío y de noche de invierno, cerrada con candados desde las seis de la tarde.
Ya no quería que se quedase conmigo. Me daba igual la música que retumbaba en las paredes y agrietaba las lágrimas inexistentes que no era capaz de hacer rodar por mis dedos. Corazón coraza y flechas que rebotan contra una lámina de miedo, de yo sin yo. El etéreo cantar del pensamiento inoportuno, la apariencia de una perfección inmunda, de una suciedad efímera que quema por dentro y destroza el castillo del éxtasis.
Se había ido y había dejado la música puesta. Que suene sin parar, los pies que se iban y no volvían, ansias de camino y tierra, de barro en la suela. Al descompás de un error.
Dale volumen, que parece que oigo algo menos este palpitar inoportuno.
Cáscara de nuez y barquito de papel, a la deriva.
No me hables, ahora no; no ahora que llega el estribillo.


enc.



Sueños abstinados de limitación
pues son eternos
que no me arrebaten mi libertad
que no profanen mis sueños
Muere el hombre
que no el sueño...
Oda al sueño
y al eterno sentimiento
emoliente de deseo
que tras un fugaz delirio
se posa en la piel de los enamorados
donde brota la pasión
con la unión de los cuerpos.
Mi piel es hielo
mi sangre es fuego
pero mi muerte fue un sueño.


Amour Psyche.




Los poetas somos los renglones
torcidos de Dios.
Bendita maldición
maldita bendición.

Un fallo en el sistema,
una plaga,
un virus.

Los poetas somos los renglones
torcidos de Dios.
Una tenia auto-fagocitándose
sin piedad.

Un poema por cada espina,
una espina por cada veso,
un poema, una rosa y un beso.

Los poetas somos los renglones
torcidos de Dios.
Poetas abundan,
poesía escasea.

El dolor no muere,
se recicla en el corazón,
y se escupe por los dedos.

Lejos.

Bien lejos...


S.B.



Si nunca has leído poesía,
has escuchado un recital,
ni has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas
al decir que tu corazón late?

Si nunca has leído poesía,
has escuchado un recital,
ni has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas,
al decir que respiras?

Si nunca has leído poesía,
has escuchado un recital,
no has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas,
al decir que vives?

Querido amigo, tengo que decir que:

No hay persona en este mundo
que nunca haya leído poesía,
haya escuchado un recital,
o haya escrito un poema;
y sepa de verdad
qué es un corazón latir,
qué es respirar,
y mucho menos,
qué es vivir.

La poesía es un arma cargada de futuro. Gabriel Celaya.


K.Marte.







martes, 11 de enero de 2011

Calle Numen Vol.4 BUSCA!

Y tiemblo de rabia cuando me susurras que me envidias porque no eres capaz de
crear arte.
¿Que no eres capaz de crear arte? Se nota que nunca has probado tus besos.
O el sabor del vello erizado de tu estómago.

S.B


En blanco y al blanco,
un disparo y al centro,
al punto desligado
de la frase puntiaguda
del desliz de la tinta
el resbalón del poeta.
Tachado
de barato,
de artista sin arte
de sucio callejero
habitante de las esquinas
oscuras y sucias
manchadas de desnudez
y necesario de nada.
Filosofía barata.
Princesa de los arrabales
soñador de tejados
y gatos despeinados.
Droga blanda y corazón duro
muralla y metralla
inconexo hilo apergaminado
tiznado de hollín
con el que escribir
bajo las balas y las uñas de luna
algún te quiero que volar.
Con dinamita.
Porque no nos quedan alas.

Enc.



Tu arena,
Tu suave arena fría,
Siempre espera donde la dejo.
Tu mar,
Tu bravío mar en calma
Va y viene con la inseguridad de las olas.
Tu luna,
Tu quiero luna, pero no puedo,
Se viste de gala, y de puta, una vez a mes.
Si alguna vez tengo una playa
La voy a llamar
Tuarena Tumar Tuluna.

A.


Prender un deseo
con fuego de ilusión
sin saber
ajeno
a las cenizas de malicia.

Kid Chocolate



No pasa una noche
sin que el soñador Morfeo
nos lleve con él
a viajar muy lejos.
Comienza una aventura,
-mejor decir que continúa-:
esa vida paralela
que acontece bajo la luna.
Sensaciones muy extrañas
al abrir los ojos,
notas que la almohada
guarda un secreto de oro.
Esa gente que conoces
sin haberla antes visto,
esos lugares, sensaciones
que jamás has sentido.
Noches de amor puro,
de angustia y soledad,
no nos dejan indiferentes
cuando acabamos de
despertar.
¿Por qué gastar
un tercio de nuestro día
durmiendo, soñando,
viviendo en otra vida?
¿Para qué dormir
si no es para soñar?
¿Por qué anochece
si no es para despertar?

Flaca Beltenebra



Las madres vocales requebraban el silencio, retumbaban en constantes y
distintivos golpeteos en el tímpano que chocaban con palabras que no sonaban a
nada. Hablaba despacio y sin ritmo, insegura de sí y con desatino a toda
esperanza; querría esperar, supongo, algún gesto de complacencia por mi parte.
Yo no tenía nada que decirle, había dejado de importarme desde hacía semanas.
Ella me dijo que ya no le hacía reír, que mis besos sabían a polvo de labio
estancado y que sus ojos sólo eran represión de lágrimas de las que yo era
culpable. Intenté mostrarme sereno y no ponerme nervioso. No me inquietó que
se aburriera de mis gracias, pues los payasos a veces sólo agradan con los
primeros chistes. Estas cosas son irremediables. En verdad, tampoco me dolieron
sus lágrimas. Interpreté ser el escenario por el que la realidad chocó con sus
cuentos de vampiros que muerden cuellos de otra madera, y que sólo escupen
babas. Fueron los besos, señores, los que me hicieron explotar en impulso de
versos y consumo de drogas blandas, los mismos que hicieron de esta herida una
pluma de hierro que vuela por las plazas de la ciudad y cae como sombrero de
poeta perdido en tus manos. Por unos besos. Por la causa.

La herida


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Falta tiempo

Un instante. Un solo instante y te quedas sin vida. Sin vida, sin ojos y sin sonrisa.
Un momento mientras parpadeas, mientras buscas en los renglones de los libros
algo que te vuelque el corazón, mientras caminas sin rumbo entre calles.
Procuras enquistar bajo tus costillas los latidos que se te escapan de la boca, que
te golpean los oídos y que provocan el temblor del suelo. Pero es sólo un
instante.
El tiempo infinito que se concentra en una mota de polvo, el haz de luz que tus
ojos reflejan contra el espejo del baño, la letra infinita que nunca acaba de
caerse de tus dedos cuando la pintas en los cristales llenos de vaho. Los adioses
que sobrevuelan los andenes, los silbidos del tren en marcha, la vibración de las
vías y el paso de un avión.
Nunca más y para siempre. Prométeme que no habrá más instantes, que los
puedes coser, atar a la cola del viento y anudarnos las muñecas con sus esposas
de ráfagas heladas. La ínfima linea que separa chocarnos o no, mirarnos de reojo,
coincidir en un bar. Encontrarte. Ese instante y millones más, basura y queroseno,
una cerilla y una hoguera, y que arda el fuego, que queme y que caliente, que se
haga humo el resto, el tiempo de sobra, las tardes de tedio, las miradas que ni
dicen nada, las palabras vacuas.
Un sólo instante. Uno sólo. El que separa dos países, una frontera, un corte en la
piel, hundido, que perfora una vena, una arteria, y adiós. El instante de una tarde
de domingo, rezumante de calor por las paredes, desbordante de monotonía y
voces de radio. Y los dados que tiran a cinco. Y ese instante.
Y a surcar los mares que no importa mi brújula o tu mapa. Astrolabio y labios.
Y que nos falta tiempo para llenar de instantes.

Enc

lunes, 20 de diciembre de 2010

Soy...

Soy una mirada velada reseñando gotas en el espejo. Soy la encrucijada del
camino que prende rumbos dispares. Soy la dehesa bronceada por el astro,
combinada con el azul moteado de blanco, y el despeinar del trigal por el
arraigado viento.
El calado de la ola en el médano, después del tifón en el desierto, son mis ojos. La
pluma rayando el papel, cuando sangra nácar carmesí, son mis manos. El beso
tiznado de hulla y salazón, pero con sabor a menta, son mis labios. Son mis pies
los que muelen cantos en el sendero y levantan polvo al caminar. Son cuchillas
áureas y herrumbrosas, trenzadas en el trabazón mecánico del tiempo, las que
dan forma a mi corazón.
Es savia en el mechero, y hierbabuena en el vaso; son lágrimas en el mar y
relinchos en el silencio, lo que trota por mis venas.
Guarda el espantapájaros de tela en su celosía, tras sus huesos de leño, mi alma
enmohecida, para que solo la vean a través de rejas.
Son los verbos en pretérito los que se acuerdan de mis sueños, y el futuro
compuesto el que dicta próxima estación.
Cargado de amarguras desfila el tren a medianoche, y pierde humo en cada
curva como pierde estaños la montaña.
Años son las huellas clavadas en el fango, al igual que las flores robadas de los
árboles. Años son, gentes y fantasmas, y pesadillas por las noches. Años son
caladas. Y desesperos.
Mis operaciones aritméticas nunca dan exactas, pues perdí el número que iba
después del trigesimonoveno gracias.
Y es que soy, como digo, el edén bonancible tras cada ladrillo; y la sonrisa
trastabillada en la cárcel del olvido.

Enc

domingo, 12 de diciembre de 2010

Corazón coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.


Mario Benedetti


Enc.