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jueves, 12 de mayo de 2011

No es virtud.
No es virtud.
La calle deja de ser
y la luna puede causar nostalgia
si se muestra toda ella;
me deja en evidencia.
Añoraba esto
pues así empecé.
Sin ser nada.
Y sigo siendo nada.
Pero añoraba tanto esto.
Que la calle deje de ser
para ser yo
solo
y que la luna me mire
por encima del hombro
me excita
poéticamente hablando.


A.

miércoles, 6 de abril de 2011

Había olvidado el futuro que le esperaba junto a ella. La noche grisácea era de film clásico y la lluvia pesaba como la conciencia. Fumaba cobijado en una parada de autobús, esperando. Las lágrimas de ella estaban presentes. Sólo bastaron unas pocas palabras y un silencio póstumo para hacerlas crecer y, como consecuencia, recordar a Norma Desmond en sus ojos. El cigarrillo consumía. Ella llegó tarde y no le importó. Ella sabía a lo que iba. Había creído promesas fecundadas por la desidia, por la vanidad, por el vacío. Promesas que morirían vírgenes. Habría comprado con un franco sus pensamientos, para ver cuan podrido estaba su interior. Su odio era palpable, su tristeza invisible. También ella fumaba, en la ventana de su habitación, rodeando sus rodillas. También fumaba, exhalando el futuro que esperaba junto a él.


A.

martes, 22 de marzo de 2011

Miles de pájaros en la cabeza mientras yo escribo y me fundo en un mar de tópicos. Al fin y al cabo tópicos. Sé que todo está inventado. Sé que nadie será como los que ya han sido. En eso reside el reto. Llegaré a lo más alto. No basta con creer; ni con soñar; hay que hacer. Y yo aquí sentado con pájaros en la cabeza mientras el tiempo me asesina por la espalda. ¡Actúa!


A.

viernes, 18 de marzo de 2011

Tantas palabras luchan y mueren por existir
que nunca existen.
Tantas luchan y mueren, tantas dejan cicatrices
como cuando te miro, y no te escribo.
Como cuando te pienso y no te escribo.
Son tantas las que ni llegan a ser
que muero en mí pues me voy en ellas.
Cómo se llama el viento que en otoño
nos abre paso desterrando las hojas secas.
Cómo se llama ese frío que asesina
de soledad a las farolas.
Se nos va el oxígeno
y con él todo lo que podemos ser
para llegar a ser.


A.

domingo, 27 de febrero de 2011

Pum

La vida quiere a la muerte,

La muerte espera a la vida,

Desde el parto, la partida,

Hasta el fin, triste y alegre.



Y aquí el amor no es endeble,

sino nexo, celestina,

pasión pasada no olvida

ni cobra, sólo ofrece.



Somos el regalo de aquél

que no es dios, sino existencia,

muchos se equivocan con él.



Y no todos podemos ver

que todo se explica con ciencia

Excepto aquí, que entra Miguel.

A.



domingo, 6 de febrero de 2011

Calle Numen Vol. 6

Entre las rejas,
de tus cejas,
me escondo a veces,
y me quedo,
si me dejas,
con mi mirada mestiza,
que en la tuya se refleja.


Drama.



Un hombre rompe ese silencio del autobús con una cancioncilla. Resulta agradable ver a alguien feliz entre tantas caras largas enfadadas con el mundo.
Se aproxima a mí y se acomoda en un asiento cercano, lo suficiente como para que me dé cuenta de que esa alegría es fruto del alcohol, de que todo es mentira. Y es una pena.
Es una pena que la única manera de parecer feliz hoy en día sea en la soledad de una barra de bar, una pena que se sustituyan sentimientos por fórmulas matemáticas carentes de sentido moral, que ya no se disfrute con los versos de un loco poeta, que no se pase tiempo con los seres amados, que no nos hagan sonrojar las bonitas sonrisas de un viandante...
En definitiva, es una pena que no se valore nada de lo que se tiene o, mejor aún, de lo que se puede conseguir. Menos mal que aún me quedan razones para sonreír. La alegría de mi hermana, el abrazo de la amistad, los besos y sonrisas del amor, el verano con el chico marrón, la poesía de Álvaro, un café, un libro en una plaza adoquinada, el gato de mi armario, las risas, una nota escrita con prisa pero con buena letra de mi abuela -Estoy fuera. La comida está hecha.-, los recuerdos italianos, escribir, sentir el mar en mi piel...
Menos mal que aún me quedan motivos para sonreír.


Flaca Beltenebra.



Podríamos vivir como poetas
en un mundo bohemio
lleno de inexistencia
y que en las aguas disturbias
que caen de la lluvia
viésemos la furia de cada verso
percibiendo belleza de esmeralda joven
como dijo aquél poeta
y que fluyan las palabras
entre tu cuerpo y el mío
como un torrente de agua viva.
Nos nutrimos de nuestra pasión,
nos nutrimos del elixir de inmortales dioses,
de la canción...
Podríamos vivir como poetas
como decía aquella remota canción
que íbamos cantando
de nación en nación.


Amour Psyche.



Tinta, pluma y papel.
Dame nada más que eso,
y en un solo verso,
yo te doy todo un universo.


Tana.



¿Qué queda de lo que una vez fue?
¿Qué fue de lo que una vez se quiso?
¿Qué se quiere de dónde no queda nada,
pues si nada de dónde todo se quiso?

¿Qué fue de un "tú y yo" perdido?
¿Dónde se fue ese acorde,
si acorde a lo sucedido,
todo está muerto pero todo lo ha vivido?

¿Qué fue de la vida de esas sonrisas?
¿Qué fue de aquellas eternas?
Murieron en su propia alegría
porque nada tendría que haber sido.

Mas, ¿qué fue de lo que no llegó a ser?
¿Por qué aparece lo que nunca quise?
Pero si hablo de ti, ¿por qué cariño?
¿Por qué me dejaste si sentías lo mismo?

Quizás sea eso... que tú ya no recuerdas y yo no puedo olvidar.


K.Marte.



Viva el poeta camuflado.
Atrás quedó el tiempo
y lo explícito, el afán de disimular.
El niño quiso tocar la luna.
Pero ahora es la inapariencia,
la diferencia, la sonrisa de arcilla.
El llanto ajeno como lluvia sobre nosotros.
La vida de la mano, y
la muerte trabajando
y aún con tiempo para su casual correspondencia.
Y
el verso.
El verso entre la ciudad difusa.
El verso, el poeta que lo encarna
y todo lo que no parece.


A.





lunes, 31 de enero de 2011

Calle Numen Vol.5

"Me dedicaste esa sonrisa

y yo, poeta y falso pero esperanzador vidente,

vi una nueva, bella e inexistente memoria."


A.



Espera. Un segundo. Dos. Tres. Ya puedes comenzar con tus palabras pálidas y tus escapadas por lo nostálgico. Ya puedes comenzar a contaminar las nubes y el cielo con veneno de alquitrán. Espera. Un segundo. Catorce casualidades. ¿Comprendes?. Aquellos versos que rodaban por tus sábanas bañados en desnudez. Aquellos amaneceres sobre los jardines soñados. En el epicentro de este humo no se esconden aditivos ni factor contaminante mayor que el ya pronunciado e irremediable factor soledad. El factor frío viene dado con este invierno. Es in-e-vitable. ¿Entiendes?. Dudo que entiendas. Sus rápidos placeres son reprochables. ¿El sinónimo de amor?


Kid Chocolate.



Nunca había sentido en mi piel una ola rota; creí que sería como la nata para las fresas, la espuma del champú, la espuma de un florencia o una mousse de chocolate. Pero no.
La verdadera espuma marina se deshace entre tus poros, recomponiéndose rápidamente, y deja como único recuerdo de ese efímero momento miles de gotas de agua fresca que mojan tu piel.
Y lo que es mejor, la traspasan. Se alojan en tu interior, te empapan por dentro y vuelven al mundo cuando tu corazón llora por los ojos; es por esto que las lágrimas son saladas.


Flaca Beltenebra.



Baja la música, me decía. O no vendría conmigo. Tanto condicional que tumbaba la duda incorpórea, la ingenuidad y la ineptitud. Tanto condicional y tanta cadena. Un saxo. Y un silencio largo, acabado en si bemol.
Errante porque vaga y errante porque no hay acierto en sus tumbos. Errante la palabra que profana, afilada e hiriente, a una diana de humo que se disipa al mínimo contacto de una utopía bucólica. Errante porque tropieza y tropieza y tropieza y se pierde.
Ya no me condicionaba. Ya no vendría conmigo si no bajaba la música. Se saltó el paso de cebra y la proposición que me temía su ida, cruzó sin mirar y rozando las pitadas de mis manos sordas, se me escapó con un suspiro de frío, de mucho frío y de noche de invierno, cerrada con candados desde las seis de la tarde.
Ya no quería que se quedase conmigo. Me daba igual la música que retumbaba en las paredes y agrietaba las lágrimas inexistentes que no era capaz de hacer rodar por mis dedos. Corazón coraza y flechas que rebotan contra una lámina de miedo, de yo sin yo. El etéreo cantar del pensamiento inoportuno, la apariencia de una perfección inmunda, de una suciedad efímera que quema por dentro y destroza el castillo del éxtasis.
Se había ido y había dejado la música puesta. Que suene sin parar, los pies que se iban y no volvían, ansias de camino y tierra, de barro en la suela. Al descompás de un error.
Dale volumen, que parece que oigo algo menos este palpitar inoportuno.
Cáscara de nuez y barquito de papel, a la deriva.
No me hables, ahora no; no ahora que llega el estribillo.


enc.



Sueños abstinados de limitación
pues son eternos
que no me arrebaten mi libertad
que no profanen mis sueños
Muere el hombre
que no el sueño...
Oda al sueño
y al eterno sentimiento
emoliente de deseo
que tras un fugaz delirio
se posa en la piel de los enamorados
donde brota la pasión
con la unión de los cuerpos.
Mi piel es hielo
mi sangre es fuego
pero mi muerte fue un sueño.


Amour Psyche.




Los poetas somos los renglones
torcidos de Dios.
Bendita maldición
maldita bendición.

Un fallo en el sistema,
una plaga,
un virus.

Los poetas somos los renglones
torcidos de Dios.
Una tenia auto-fagocitándose
sin piedad.

Un poema por cada espina,
una espina por cada veso,
un poema, una rosa y un beso.

Los poetas somos los renglones
torcidos de Dios.
Poetas abundan,
poesía escasea.

El dolor no muere,
se recicla en el corazón,
y se escupe por los dedos.

Lejos.

Bien lejos...


S.B.



Si nunca has leído poesía,
has escuchado un recital,
ni has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas
al decir que tu corazón late?

Si nunca has leído poesía,
has escuchado un recital,
ni has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas,
al decir que respiras?

Si nunca has leído poesía,
has escuchado un recital,
no has escrito un poema,
¿qué atrevimiento tomas,
al decir que vives?

Querido amigo, tengo que decir que:

No hay persona en este mundo
que nunca haya leído poesía,
haya escuchado un recital,
o haya escrito un poema;
y sepa de verdad
qué es un corazón latir,
qué es respirar,
y mucho menos,
qué es vivir.

La poesía es un arma cargada de futuro. Gabriel Celaya.


K.Marte.







martes, 11 de enero de 2011

Calle Numen Vol.4 BUSCA!

Y tiemblo de rabia cuando me susurras que me envidias porque no eres capaz de
crear arte.
¿Que no eres capaz de crear arte? Se nota que nunca has probado tus besos.
O el sabor del vello erizado de tu estómago.

S.B


En blanco y al blanco,
un disparo y al centro,
al punto desligado
de la frase puntiaguda
del desliz de la tinta
el resbalón del poeta.
Tachado
de barato,
de artista sin arte
de sucio callejero
habitante de las esquinas
oscuras y sucias
manchadas de desnudez
y necesario de nada.
Filosofía barata.
Princesa de los arrabales
soñador de tejados
y gatos despeinados.
Droga blanda y corazón duro
muralla y metralla
inconexo hilo apergaminado
tiznado de hollín
con el que escribir
bajo las balas y las uñas de luna
algún te quiero que volar.
Con dinamita.
Porque no nos quedan alas.

Enc.



Tu arena,
Tu suave arena fría,
Siempre espera donde la dejo.
Tu mar,
Tu bravío mar en calma
Va y viene con la inseguridad de las olas.
Tu luna,
Tu quiero luna, pero no puedo,
Se viste de gala, y de puta, una vez a mes.
Si alguna vez tengo una playa
La voy a llamar
Tuarena Tumar Tuluna.

A.


Prender un deseo
con fuego de ilusión
sin saber
ajeno
a las cenizas de malicia.

Kid Chocolate



No pasa una noche
sin que el soñador Morfeo
nos lleve con él
a viajar muy lejos.
Comienza una aventura,
-mejor decir que continúa-:
esa vida paralela
que acontece bajo la luna.
Sensaciones muy extrañas
al abrir los ojos,
notas que la almohada
guarda un secreto de oro.
Esa gente que conoces
sin haberla antes visto,
esos lugares, sensaciones
que jamás has sentido.
Noches de amor puro,
de angustia y soledad,
no nos dejan indiferentes
cuando acabamos de
despertar.
¿Por qué gastar
un tercio de nuestro día
durmiendo, soñando,
viviendo en otra vida?
¿Para qué dormir
si no es para soñar?
¿Por qué anochece
si no es para despertar?

Flaca Beltenebra



Las madres vocales requebraban el silencio, retumbaban en constantes y
distintivos golpeteos en el tímpano que chocaban con palabras que no sonaban a
nada. Hablaba despacio y sin ritmo, insegura de sí y con desatino a toda
esperanza; querría esperar, supongo, algún gesto de complacencia por mi parte.
Yo no tenía nada que decirle, había dejado de importarme desde hacía semanas.
Ella me dijo que ya no le hacía reír, que mis besos sabían a polvo de labio
estancado y que sus ojos sólo eran represión de lágrimas de las que yo era
culpable. Intenté mostrarme sereno y no ponerme nervioso. No me inquietó que
se aburriera de mis gracias, pues los payasos a veces sólo agradan con los
primeros chistes. Estas cosas son irremediables. En verdad, tampoco me dolieron
sus lágrimas. Interpreté ser el escenario por el que la realidad chocó con sus
cuentos de vampiros que muerden cuellos de otra madera, y que sólo escupen
babas. Fueron los besos, señores, los que me hicieron explotar en impulso de
versos y consumo de drogas blandas, los mismos que hicieron de esta herida una
pluma de hierro que vuela por las plazas de la ciudad y cae como sombrero de
poeta perdido en tus manos. Por unos besos. Por la causa.

La herida


miércoles, 29 de diciembre de 2010

El sabor de un verso

El sabor de un verso es

a gusto del consumidor.

Es mi opinión.

Puede leer esto sentado,

tranquilo, y se le hará

dulce.

Porque es dulce, pero también amargo.

Porque le puedo contar esto

en una cita,

y será como gustar un café o una cerveza.

La amargura de lo dulce.

O ácido.

El limón es mi tinta preferida.

¿Alguna vez han probado un verso?

¿Alguna vez han probado un beso?

Me encantan.

Podría ponerles en la misma situación.

El verso amargo de la despedida.

El beso dulce de la poesía.


Pero para mí, esto es

insípido.

Es como el agua, necesaria.

Pero a la vez tiene sabor

y no sabría calificarlo.

¿Algo insípido y sabroso?

Exacto, y también efímero.

Como el humo.

Mastique con sus párpados,

atento lector,

y digiera con su mente.

Beba de mi agua y que fluya por su cuerpo.

Pero al final,

atento lector,

recuerde que es efímero,

y que siempre acabará rumbo al viento,

como el humo…


A.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Leónmansocomemierda

Todos los poetas muertos

Se clavan las uñas

En las manos

Y muerden el terciopelo

De sus ataúdes

Cada vez que me siento

En la mesa de la cocina

Ante un folio en blanco

Y afilo mi lápiz

Con el cuchillo

De cortar el pan.

León manso come mierda, Kutxi Romero.
A.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Rápido, que no efímero

Cazador de rápidas miradas
pérdidas en la melancolía
del tiempo transitorio
infravalorado.
Desde paradas de autobús
las veo
en su cálido refugio,
al cobijo
de este umbral de diciembre
que sorprende a muchos.
Pasan como pasa el tiempo.

A.

Imag: Dan Witz